domingo, 23 de septiembre de 2012


Crueldades democráticas .

Por Alfredo Grande 

(lo leí en FB publicado por Mirada Marxista. me siento identificado. Lo reproduzco. Es MUY importante leerlo. Muchas gracias a Alfredo Grande a quien le estoy expropiando este escrito brillante)

SUS OJOS SE CERRARON…

Y el mundo sigue andando. El mundo del deporte, de los negocios, del turismo, del arte, del espectáculo, de las noticias, de los parlamentos, de los tribunales, de las familias. Y el mundo sigue andando. Pero solo una parte de ese mundo, el que no hace mucho fue caracterizado como izquierda siniestra no se conforma con seguir andando, sino que marcha. Con la marcha de la bronca y de la justicia , de la memoria y de la verdad. Pero sus ojos se cerraron. Y los nuestros, arrasados de estupor, irritados de tristeza, no pueden ver. ¿Quién dijo que ojos que no ven corazón que no siente? Nosotros, los de antes y los de ahora, seguimos sintiendo. La desaparición de Jorge Julio López primero y su no aparición después, ha disparado terrores con y sin nombre, pánicos que no se resuelven con psicofármacos, valentías y cobardías que parecían superadas. Para la gobernabilidad, que es un reinado que tiene que parecer gobierno, Julio Jorge López, desaparecido no aparecido es un analizador insoportable. Porque dice que vendrán caras extrañas a decir que hay otro Estado dentro del Estado y que es difícil decidir cuál se escribe con mayúscula y cuál con minúscula. Y que el mundo, el pequeño gran mundo de las castocracias (políticas, económicas, religiosas) sigue andando, pero con una marcha zigzagueante y confusa. Que obliga, confesión de parte, a transformar a Julio en una mercancía más, cotizada en 400.000 , para el que lo encuentre, y tenga tiempo de avisarlo. Como la mujer del César, quizá no se trate de ser democrático, pero sí de parecerlo. Desde la desaparición del querellante testigo, cada vez parece menos. No ha sido tropezón: es una caída de un discurso que no supo o quiso destruir los muros de silencio y los muros de servicios, cuidadosamente vigilados. Y el mundo seguirá andando, más preocupado por los barra brava, aunque todavía no haya desaparecido ningún jugador o técnico. Pero todos los luchadores sabemos que hoy no está solo nuestro corazón. Y que siempre habrá una historia oficial y que algunos tendremos que contar otra historia. Algunos seguirán andando y otros solamente marcharán. ¿Tus ojos se cerraron, Julio? Los nuestros seguirán abiertos. Es otro derecho humano al que no pensamos renunciar. La mirada de nosotros para que las imágenes de este presente nunca más se pierdan en ningún futuro. ( Alfredo Grande. Publicado en Pagina 12 del 4/12/06)


(APe).- La cultura represora se sostiene en las paradojas. Si la contradicción al dialectizarse mueve las ruedas de la historia, la paradoja es insalvable y detiene el devenir. Pero es importante señalar que no solamente detiene, sino que al mismo tiempo, debilita. Me permito una metáfora: hay dos autos detenidos. Uno con el motor apagado. El otro, acelerado y frenado al mismo tiempo.

Podrá objetarse que nadie acelera y frena al mismo tiempo, pero justamente es el mecanismo del retroprogresismo. Ninguno de los autos avanza, obviamente. Pero el segundo además consume energía hasta que colapsa.

La paradoja enloquece, porque al no tener forma de destrabarse, paraliza, confunde, irrita y enloquece. La paradoja no puede disolverse porque está sostenida desde un consistente mecanismo de sometimiento que anula toda resistencia. Al menos, el costo de enfrentar la paradoja siempre es altísimo.

Y como sabemos, a muchos el coraje no nos sobra. La crueldad y el terror son los mecanismos más utilizados para que las paradojas circulen como si fueran, apenas, contradicciones. Y ni siquiera eso. Matices. Insignificantes desvíos. Sutilezas de un relato que, claro, no puede ser perfecto. Sintonía fina que le dicen. La desaparición de Julio López en democracia, y en el marco de un juicio por las desapariciones durante la dictadura cívico – militar – clerical – empresaria - deportiva, es una de las más crueles paradojas que supimos conseguir. Uno de los núcleos de verdad de la política de gobierno, la defensa de los derechos humanos, fue duramente conmovida. La otra, el capitalismo serio, la dejaré para otro momento, cuando aprenda a comer con $6 diarios.

Lo peor de esta historia, es que descartada toda complicidad de los poderes de la República, había que asumir la plena responsabilidad de los poderes de la República. Se mata por acción o por omisión. Por no hacer lo que hay que hacer o por hacer lo que no hay que hacer. Pero nadie desaparece sin que alguien o varios sepan dónde está. Y alguien o varios saben quiénes saben dónde está. Si hasta Yofre fue descubierto, no creo que nada sea imposible para descubrir en dónde deambulan nuestras vidas rigurosamente vigiladas.

Ante la desaparición de Jorge Julio López envidié a Emilio Zola cuando escribe su alegato “Yo Acuso”. ¿A cuántos debemos acusar por la crueldad de una desaparición de aquel al que le sobró coraje para acusar con detalles, con precisión de militante, a la canalla exterminadora?

Insisto: la paradoja impide pensar.

Pensar la paradoja es una operación teórica y política necesaria, pero para la cual hay que tener poder y decisión de usar ese poder.

La oportunidad histórica no es lo mismo que el oportunismo, más bien es lo contrario. Pensar la paradoja nos mete en el pantano del pensamiento paradojal, al cual George Orwell denominó “doble pensar”.

Ministerio del Amor, donde se tortura. El Trabajo Dignifica, en los campos de concentración. Pensar la paradoja es destruirla. Antes que nos destruya a nosotros.

Mirar para otro lado, pensar para otro lado, escribir para otro lado, sólo asegurar que la paradoja crecerá, se transformará en un laberinto, habrá varios minotauros para matar y no podremos salir volando porque los represores aprendieron y ahora los laberintos vienen con techo.

Seis años de una paradoja paralizante, a la cual enfrentamos con el aliento necesario de los malditos aniversarios.

Sin embargo, de estos seis años, de estos últimos tres años, del último año, la paradoja siempre ha sido fortalecida. La desaparición de Julio desapareció. De lo contrario, sería el único tema para discutir.

Se aprobó una ley “anti terrorista”, hay judicialización de la protesta social, sigue habiendo gatillo fácil y facilitado, y entonces hay defensa de los derechos humanos y simultáneamente, se vulneran.

Esta brutal paradoja debería ser la agenda principal del Gobierno y de la oposición de izquierda. Que la hay, y no poca, y que cuando puede y quiere, ayuda al Ejecutivo. ¿Por qué entonces, la desaparición de Jorge Julio López es, además, la más atroz impunidad?


La crueldad es la planificación sistemática del sufrimiento. Y qué mayor sufrimiento que la impunidad. Lo saben los familiares y amigos de Cromagnon. Las víctimas de la masacre de Once. Los que miran por TV la dieta de los gordos ricos, mientras comen la dieta de los pobres flacos. Hace 13 años, Clemente Arona fue asesinado. Son 13 años de impunidad. La democracia no debiera tolerar nunca más que los delitos sean impunes.

Un Estado sin Derecho se corre, no quiera quien no lo quiera, a la derecha. Y la derecha es un viaje de ida. He visto gente de izquierdas pasarse al lado oscuro de la fuerza. Pero nunca he visto un fascista arrepentido. Y además sería peligroso. Hoy la desaparición forzada de personas tiene nombre propio: Trata. Aunque las carátulas de averiguación de paradero se empeñan en desmentirlo.

A la crueldad democrática sólo podemos enfrentar con la ternura solidaria. Saber que apareció Jorge Julio López, y que lo encontramos dentro nuestro. Y que de ese lugar no desaparecerá más. Nunca más.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

TU TAMBIEN BRUTO….La pérdida de competitividad también llega a La Salada


Ya en una entrada anterior a nuestro blog (http://henrykgrossman.blogspot.com.ar/2012/08/la-salada-un-dilema-shakespereano_31.html ) habíamos identificado al denominado “formato La Salada” no como tan sólo un formato comercial, sino como un sistema productivo capaz de sostener “la destrucción creadora” que requiere el capitalismo para su reproducción. 


Este sistema productivo informal que convive –y en algunos casos complementa el formal- y cuya expresión comercial son las “ferias de formato La Salada, Urkipiña o Punta Mogotes” también incluye en su comercialización productos de dudoso origen provenientes de la piratería del asfalto o contrabando, pero, principal y necesariamente, el formato La Salada se nutre de el sistema productivo que describimos en ya en nuestro anterior entrada al blog. 


Ahora bien, como todo sistema productivo, éste también comienza a sentir los problemas de competitividad, pero lo más llamativo es que al sumarse éste particular sistema que forma parte del sistema productivo nacional, podemos decir sin temor alguno a equivocarnos que TODO el sistema productivo argentino, cualquiera sea su forma de organización tiene y sufre problemas de competitividad. 

Obviamente la situación es clara, unos y otros establecimientos productivos enfrentan una política económica que lejos de ocuparse de la industria (cualquiera sea su metodología organizativa) da prioridad a los sectores básicos extractivos generadores de renta de la que puede apropiarse por la vía de sus decisiones en materia fiscal y que, obviamente a la facilidad le suma la capacidad de desarrollar algunos negocios personales de muy dudosa legalidad. 

Pero volvamos al punto. ¿Cuáles son los problemas de competitividad del sector industrial que da sustento a La Salada?. 

La inflación, que genera un doble impacto: 

Por un lado una caída del salario de real de los trabajadores-consumidores que enfrentan el dilema de ya no poder no siquiera acceder a los precios de La Salada.

El aumento de las materias primas e insumos que, por más que sean adquiridas en la modalidad “en negro”, también han incorporado los aumentos de precios que han verificado todos los sectores productivos y que obviamente no todos esos aumentos de costos pueden ser trasladados a los precios finales.

En la misma línea, pareciera ser que se han alcanzado los valores límites de la renta inmobiliaria de los puestos y que ésa vía de ingreso también ha alcanzado su punto de inflexión. Para mitigarlo, La Salada se ha dado una estrategia de expansión comercial en las provincias y localidades importantes de los interiores provinciales en los que fija una tasa de ingreso creciente para motivar a los comerciantes locales (incluso a los que poseen un local en la zona comercial de la localidad a ingresar rápidamente para obtener un menor costo de ingreso). De ésta manera, y vía el cobro de “llave” de los puestos intenta mejorar la renta inmobiliaria de los locales.

También, pareciera que las comisiones y otros servicios que cobran los organizadores también han llegado a su punto de inflexión en materia de precios. 

En materia de “mercadería no producida” (llamamos así a lo que se comercializa como resultado del contrabando y la piratería del asfalto o de meros robos a comercio. Tal vez el ejemplo más reciente sea el robo a una zapatería en Munro de 1500 pares de zapatos de temporada, obviamente, esa mercadería tiene como punto de venta La Salada) existen dos tipos de problema. 

El primero de ellos es que la disputa territorial en el Gran Buenos Aires entre la Bonaerense y las Fuerzas de Seguridad Interiores que se verifica en propuestas de “municipalizar” la policía como así también la mayor presencia de la Gendarmería y cierto repliegue (aunque más nos sea mediático) de la Bonaerense a la que se la muestra desborda de delitos y crímenes de todo tipo. En los hechos la sucesión de delitis contra las personas y la propiedad parecen estar más ligados a ésta disputa a que a un aumento cierto dela tasa de criminalidad de la población. 

Esta situación le plantea a los organizadores de la Salada un dilema que afecta su competitividad: ¿con quien tratamos? ¿con quién arreglamos? Tanto por el sencillo tema del estacionamiento, los vendedores de alimentos (panchos y bebidas alcohólicas que deben estar prohibidas por su venta a menores) y obviamente la propia seguridad de los clientes y puesteros. 

¿A quién recurrir? A Berni, a Casal? Esa es la cuestión y eso genera sobre costos inesperados. 

La segunda cuestión es, podríamos decir, más “económica”. Se trata de la comercialización de mercadería proveniente lisa y llanamente del contrabando que debe pagarse a un tipo de cambio muy parecido o similar al denominado “dólar blue”. Ese tipo de cambio, que ronda hoy los $6,37 por unidad implican, trasladados a precios un nivel difícil de absorber por los comerciantes que integran la feria, dado que lleva los precios al borde del fijado en los circuitos formales de comercialización en especial en los centros comerciales de proximidad. Debe tenerse presente que todos los ”costos” relacionados con su introducción al país son expresados en dólares y que resulta muy difícil bajar el precio de la mercadería dado que al fabricante extranjero no es posible “negociarle” el precio FOB al que lo vende. 

En consecuencia, conforme avanza la cotización del “blue”, se hace más alta la barrera al ingreso y esa situación no sólo los preocupa, sino que al visualizarla como permanente y con una cotización siempre superior en alrededor del 40% a la cotización oficial, sino que hace sonar las señales de alarma sobre la rentabilidad del negocio. 

Por otra parte, la inflación misma los obliga a incrementar los salarios – más allá de que ya están por debajo del de los trabajadores formales – de sus trabajadores. Dichos aumentos de salarios en productos muy intensivos en mano de obra es percibido como un recorte directo a su rentabilidad y por consiguiente motivo de preocupación. 

Por otra parte, el sector productor destinado a La Salada esta lejos de incorporar nuevas tecnologías o metodologías que mejoren la productividad. La atomización en pequeños talleres productores ( aunque los hay algunos de buen porte y organización) ven limitada. 

Así entonces queda constituido un serio problema de competitividad en tanto disminuye la brecha de precios que los posicionaba en el mercado y simultáneamente afecta la rentabilidad. 

Frente a ésta situación, los dirigentes de La Salada encontraron una rápida solución a sus problemas de competitividad: necesitan bajar salarios. ¿Cómo hacerlo?. Bien. Propusieron que trabajen los presos. 

La propuesta resulta interesante tanto para el conjunto de la industria como para los propios trabajadores: el “ejercito de reserva” o sea la masa de desocupados que autores como Marx pensaron como reguladores del salario ahora pasa a engrosarse con los presos. 

Obviamente no faltan experiencias, en los EEUU fueron un factor estratégico en la construcción de los FFCC y otras obras públicas, pero eso fue haya lejos en el tiempo y no creo que por más “oficialistas” que sean consientan semejante dislate. 

Adicionalmente es interesante el planteo del problema, más allá de como se resuelva: la política económica actual hace inviable el desarrollo industrial cualquiera sea la forma que éste se exprese. 

O sea, algo no funciona y ya amenaza al sector que contiene a quienes se encuentran en los limites del mercado consumidor lo cual indica que la situación es grave. 

¿Cómo se resolverá el problema de la competitividad de los productores orientados a abastecer La Salada para poder sostener el atractivo de la diferencial de precios es una incógnita difícil de predecir? Es hasta probable que el propio gobierno incremente sus aportes en el año electoral para resolver la cuestión del aumento de precios en ése mercado. Formas de hacerlo le sobran. 

Mientras tanto, para la industria formalmente organizada no hay respuesta alguna que tiendan a resolver sus problemas de competitividad. Esta deberá arreglárselas como pueda. Sus consumidores golpean cacerolas, leen La Nación o Clarín y miran Canal 13.

lunes, 3 de septiembre de 2012

DÍA DE LA INDUSTRIA: ¿ES UN DÍA O UNA CONVICCIÓN?

(Publicado el 02/09/2009)
 
La efemérides recuerda el 2 de septiembre de 1587 cuando zarpó del fondeadero del Riachuelo, que hacía las veces de puerto de Buenos Aires, la carabela San Antonio con rumbo al Brasil llevando en sus bodegas un cargamento compuesto de tejidos y bolsas de harina producidos en la por entonces próspera Santiago del Estero. La sombra que rodea éste acontecimiento se refiere a que el Gobernador del Tucumán, Ramírez de Velazco denuncio que dentro de las bolsas se enviaba lingotes de plata del Potosí que como se decía en esos tiempos y ahora era “mercadería prohibida” y fue designado por un grupo de industriales en 1941 como Día de la Industria.

Sin embargo, el Poder Ejecutivo en el año 1946 a decretar (Decreto del 12/09/1946) que el Día de la Industria Argentina era el 6 de diciembre fecha del año 1793 en la cual, el doctor Manuel Belgrano fue designado secretario del Consulado con el objeto de poner en evidencia el profundo cambio político en curso y que lo llevaría a diferenciarse de modo absoluto de las ideas y concepciones que se tenían sobre el desarrollo industrial argentino durante la denominada “Década Infame”, pese a que en los años inmediatamente anteriores, se había creado la Flota Mercante, se había ampliado la fabrica de acero de Valentín Alsina y fundado la planta siderúrgica de Zapla y se le había dado impulso a Fabricaciones Militares, bajo la imprinta de verdaderos impulsores de la Industria Argentina como el Gral. Savio.

El 29 de agosto de 1875 “con el propósito de dejar establecida una sociedad a cuyo amparo puedan actuar los industriales para conseguir, con un trabajo constante, la adopción de varias reformas económicas” nacía el Club Industrial. Los socios fundadores se dedicaban a diversas actividades: sastrerías y camiserías, talleres mecánicos, herrerías y hojalaterías, tipografías y litografías, carpinterías y mueblerías, fabricantes de carruajes, zapaterías y talabarterías, confiterías y elaboradores de licores, fábricas de cigarros y fábricas de papel, es decir, todas actividades relacionadas con la producción nacional y el mercado interno.

El Club Industrial apoyo la posición proteccionista liderada en el Congreso de la Nación por Carlos Pellegrini, Aristóbulo del Valle, Vicente Fidel López, entre otros y que en 1876 lograra imponer una tarifa del 40% a los productos importados para promover la industrialización del país. Tal vez la síntesis de aquel debate sea la frase de Pellegrini: “Todo el país debe desarrollar sus industrias, ellas son la base de su riqueza, de su poder, de su prosperidad”.

El debate parlamentario de 1876 demuestra hasta qué punto los industriales argentinos debían apelar a todos sus recursos para dar por tierra con la tesis del libre cambio. El ministro de Hacienda de Avellaneda, Norberto de Riestra, defendiendo esta última postura, llega a decir: "No debemos poner un derecho exagerado que haga imposible la introducción del calzado de una manera que mientras cuatro remendones aquí florecen, mil fabricantes de calzado extranjero no pueden vender un solo par de zapatos"

En el mismo debate, Carlos Pelligrini, insiste: "¿Es que la República Argentina está condenada a ser una granja atrasada de un imperio fabril? Solo la industria y el trabajo pueden aumentar las fuentes de riqueza de un país. ¿Cuál es la posición de las grandes naciones industriales con relación a las naciones manufacturadoras el día que no le diéramos la materia prima con que alimentan sus fábricas, irán a buscarla a otra parte. Todo esto demuestra que tenemos el deber de procurar por todos los medios posibles hacer que en el porvenir no seamos solamente una nación de pastores, que seamos también una nación de obreros".

La revista El Industrial, que editaba el Club Industrial reflejaba las bases de esas disidencias profundas en torno al modelo de desarrollo industrial que se pretendía. En octubre de 1881 definirá "que el librecambismo fue organizado por Inglaterra para explotar el mundo en su provecho". También recogía las expresiones de Aristóbulo del Valle: "la industrialización era el camino del progreso como nación".

Las disidencias llevaron a un grupo de quince socios -ante el crítico artículo publicado en El Industrial contra el Presidente Avellaneda- a renunciar a sus cargos y el 8 de diciembre de 1878 fundan el Centro Industrial Argentino. Entre sus fundadores estaba Joselín Huergo, quien tendría el honor, en 1891, de usar por primera vez en el país el sello “Industria Nacional” para la producción de sus telares.

La base de la disidencia era el debate sobre si las industrias debían ser las “naturales” (es decir ligadas al sector agropecuario) o “artificiales”, es decir orientadas transformar aquellas materias primas que la Argentina no producía o producía poco y que requería un decidido apoyo estatal.

En febrero de 1887 en una asamblea realizada en la sede del Club de Gimnasia y Esgrima, con la asistencia no unánime de socios del Club y del Centro, se fundó finalmente la Unión Industrial Argentina. Ningún miembro fundador del Club Industrial que habían apoyado el proteccionismo en el debate de 1876 figuró en esa “fusión”. El “librecambio” y la orientación hacia las “industrias naturales” habían ganado la partida.

Las disidencias eran insalvables. La incongruencia del sistema de gravámenes aduaneros existente era el motivo de la cuestión: por un lado nada se decía de que los metales -cinc, bronce, acero, hojalata- no podían utilizarse como materia prima industrial dado el alto gravamen aduanero, y por el otro el inexplicable hecho de que los productos manufacturados con esos materiales no posean gravamen alguno. El reclamo debía hacerse escuchar de modo firme, sobre todo porque el propio Presidente Roca había recibido con agrado la presentación hecha por el Centro de Comercio (1898) que auto invocando la representación industrial había solicitado la apertura de la Aduana para las manufacturas de origen extranjero

Hace más de 100 años (26 de julio de 1899), los Industriales y sus trabajadores se congregan en la Plaza Lorea al cierre de la Exposición Industrial y escuchan el petitorio que se le presentará al Presidente Roca de boca del Ing. Francisco Seguí y que rechaza la posición del Centro de Comercio. El diario La Nación señalaba en su crónica del acto:“...todas las ramas de la industria, desde las más encumbradas hasta las más humildes, se encontraban por primera vez quizá, unidas y representadas. Era verdaderamente grandiosa bajo todos los aspectos, la enorme masa de pueblo que desfiló ayer por nuestras calles para entregar una petición a los poderes públicos, encuadrada en pedidos de reformas que el gremio industrial cree en justicia deben ser acordadas. Era en total una columna que puede calcularse, sin exagerar, en 40.000 manifestantes, una cuarta parte de la cual era formada por mujeres y niños, que concurren cotidianamente a las fábricas a ganarse el sustento”.

La Prensa agregará que: "el empresario necesita ganar y prosperar y el obrero necesita un salario suficiente para costear su existencia y la de su familia".

Una delegación es recibida por el Vicepresidente de la Cámara de Diputados Sr. Enrique Vedia y Mitre a quién se hizo entrega de las demandas de los industriales. En respuesta a la solicitud expresó:”vuestro lema es la unión y el ver unidos en este meeting al patrón y al obrero, no dudo de vuestra fuerza, que es también símbolo de nuestro escudo". El petitorio fue entregado personalmente al presidente Roca, y pedían “amparo al trabajo y la producción, facilitando el progreso y desenvolvimiento de las diversas fuerzas que lo impulsan”. Fue leído pero no provocó cambios, señala la historia.

Terminada la 1ª Guerra Mundial, la Confederación Argentina del Comercio, la Industria y la Producción (entidad fundada en 1916 por los movimientos nacionalistas que se oponían a la inmigración masiva y promovían la selectividad inmigratoria y simultáneamente eran fuertemente críticos del gobierno de Yrigoyen), al realizar su primera conferencia económica nacional, demandó la liberación de impuestos, la protección de las industrias surgidas durante la guerra, un régimen estable de garantía y estímulo, medidas represivas del dumping, la prohibición de exportar metales, la protección y fomento de la industria del acero, el fomento de la explotación de petróleo, carbón, etc. Esta última conferencia constituyó, quizá, el más enérgico impulso hacia la defensa de la industria.

Más de cien años después, como en aquel acto multitudinario de Plaza Lorea, los reclamos parecen repetirse. El desarrollo industrial siempre es a largo plazo, aunque para llegar a el, como bien decía Lord Keynes hay que actuar en el corto plazo a riesgo de no llegar al futuro.

No se trata de desgranar una agenda de problemas o restricciones ya conocida por todos. Como también esta claro que lo que se requiere es responsabilidad y compromiso con la Producción y el Trabajo para llevar adelante el desarrollo industrial antes, ahora y después.

La historia parece indicar que fue eso lo que falto. Nos preguntamos ¿habrá que esperar otro siglo de ciclotimias y espasmos?

Este Día de la Industria es también un momento oportuno y singular para que también los Pequeños y Medianos Industriales fortalezcan sus compromisos con sus propios proyectos empresarios y reflexionen sobre el compromiso y responsabilidad social que implica dirigirlos, ponerse al frente, darles consistencia y sustentabilidad y contribuir a que el desarrollo de esos proyectos permitan también, el desarrollo personal de todos los que trabajan en ellos.




viernes, 31 de agosto de 2012

LA SALADA: UN DILEMA SHAKESPEREANO.



La aparición al interior de la Argentina de zonas especializadas (por ejemplo, aquellas directamente ligadas al mercado mundial, diferenciadas de aquellas con escaso o nulo acceso) y de cada vez más profundas desigualdades regionales son indicadores de una crisis económica que avanza sobre el diseño mismo del proyecto de Nación y que no termina de reconocerse.

¿No será acaso el momento de comprender que el abandono del federalismo está profundi­zando los estragos de esa crisis económica y la necesidad de reconstruir un Estado Nacional Federal para lo cual se hace tan necesaria una nueva Ley de Coparticipación Federal como el diseño de una estrategia de desarrollo industrial y productivo que implique un mapa de necesarias promociones industriales y productivas más eficientes y sustentables?

Pero al referirnos a la crisis no sólo hacemos énfasis en la que afecta a la economía argen­tina en la coyuntura signada por un conjunto de indicadores de corto plazo que no se condi­cen con una decisión fuerte en materia de empleo, inclusión social y mejora de la competiti­vidad, sino que nos referimos, también, a una crisis que opera de modo más profundo y silencioso, pero que finalmente, cuando emerja, mostrara una estructura económica, social y política muy diversa a la que conocemos.

Es en esa línea de mirar en el corto plazo signos o referencias del largo plazo que nos pre­guntamos: ¿Hasta que punto la retención del 15% de la coparticipación a las provincias por parte del gobierno nacional no es a su vez uno de los argumentos de la expansión del for­mato "La Salada"?

En los últimos días ha tomado algo de vuelo el debate (y porque no rechazo) a la presencia de representantes de éstas “ferias” (de algún modo debemos encontrar un vocablo que las designe y diferencie aunque el debate sobre su estructura y desarrollo resulta en sí mismo un tema de estudio) en la conmemoración oficial del Día de la Industria que habrá de presi­dir la Presidenta de la Nación.

Este reconocimiento oficial a éste fenómeno (en realidad ha dejado de serlo para consti­tuirse en una realidad cotidiana) se va extendiendo y copta tanto a los sectores populares que encuentran allí la satisfacción de sus necesidades como a un tipo de industria que las abastece y satisface.

Los fundamentos de la creciente importancia del formato “La Salada” son fácilmente identi­ficables: pobreza e inflación crecientes más permisividad de la elusión y evasión tributaria, fragmentación de la estructura productiva, creciente pérdida de competitividad en la indus­tria que para sobrevivir se desliza hacia la marginalidad, entre otras.

Pero también en modo concurrente la caída de la participación de las producciones regiona­les en las exportaciones, la concentración de las exportaciones en algunos sectores como el automotor y aceitero, es decir el manifiesto desacople de las estructuras económicas que ya de modo notorio se diferencian entre las vinculadas de modo directo o indirecto al mercado mundial y las que no.

Ante éste avance de la pobreza estructural, surge la necesidad de consentir el desarrollo de un sistema productivo alternativo que se ha denominado “la salada o saladitas” que implica no sólo una boca de expendio de mercancías, sino un complejo sistema productivo confor­mado por los sectores marginados o en vías de serlo y que transforman su “know how” pro­ductivo en un instrumento de supervivencia.

Obviamente en éste sector también rigen las condiciones capitalistas de producción y aun­que de un modo menos perceptible la competencia intra sistema va descartando a aquellos que no logran instalarse de modo completo (es decir, aportando las cuotas de capital –sea fijo o variable- necesarias para su desempeño)

Tal como señale la "la elusión y evasión tributaria" que caracteriza y recorre éste "sistema productivo" se corresponde inmediatamente con la expresión "no presupuestaria" (la pér­dida de recaudación no está contabilizada y permite un buen manejo del clientelismo) de un subsidio estatal que a todas vistas se hace cada vez más imprescindible.

Pero el desarrollo de ése “sistema productivo” conlleva menores servicios de salud, sistemas educativos de más baja calidad, prestaciones sociales prácticamente inexistentes, participa­ción creciente en el sistema clientelar de la política, una movilidad social menos elástica e incluso una cultura que va desarrollando manifestaciones propias y que se expresan en la vida cotidiana.  

Aparece acá una cuestión de "doble estándar".

La base económica sobre la que el Estado espera cobrar impuestos se refiere a la Argentina considerada como un sistema agroexportador, es decir vinculada de modo directo o indi­recto al comercio mundial.

El resto, es decir los sectores económicos no ligados al comercio mundial configuran un sistema productivo (y obviamente con su demanda asociada) que el Estado deja "escapar" como modo de contener lo que podría constituirse como el embrión de una crisis social.

Obviamente cuando señalo "sistema productivo" aparecen asociadas otras problemáticas derivadas de la fragmentación social y política que conlleva estar o no relacionado con el mercado mundial. Es en este punto donde paro y me pregunto ¿existe el mercado nacional o al interior de éste se desarrollan bolsones cada vez más extendidos de "espacios económi­cos" donde la existencia de la Nación se pone en cuestión?

La creciente pérdida de competitividad de las industrias formales es lo que lleva a muchas a o bien tener que participar parcial­mente de éste sistema productivo o bien de modo único y completo. A medida que se pierde competitividad, lo que implica contribuir al incremento de la pobreza, se expanden las "saladas".

Este continuo deslizamiento de las micro y pequeñas empresas, hacia metodologías de supervivencia no implican su desaparición (al menos en una primera etapa). Continúan produciendo orientadas, ahora, hacia ése mercado marginal denominado genéricamente “saladas”.

Surge, entonces, un volumen de producción creciente que debe ser colocado y que requiere, necesariamente, nuevas bocas comerciales lo que obliga a quienes lideran el formato a buscar nuevos horizontes.

Coincidentemente, en ésa búsqueda encuentran en las provincias bolsones de consumidores ávidos de obtener los productos ofrecidos con absoluta indiferencia de su origen y situación tributaria en tanto los precios responden a sus posibilidades.

Este encuentro entre “oferta y demanda” es precisamente lo que produce la tensión entre los consumidores y el comercio formal que se refleja de modo creciente en los medios de prensa locales.

El éxito logrado en Córdoba al prohibirlas se debilita porque la provincia es virtualmente "rodeada" por éstos formatos y la presión que han de ejercer harán flaquear la decisión provincial cordobesa.

En consecuencia es la propia política económica la que promueve éste sistema productivo que a través de la presión tributaria y otras políticas que lejos de mejorar la competitividad la complican aún más "africaniza" el mercado tanto mirado desde la oferta como desde la demanda..

¿Cuál debería ser la estrategia? ¿Continuar con el camino legislativo de impedir por la vía formal la instalación de las bocas comerciales sin referirnos a la responsabilidad de la política pública que las ali­menta? ¿Denunciar, acaso, que la mirada complaciente de las autoridades frente a éstos formatos implica una masa de subsidios sin control alguno que fomentan el clientelismo?. Cualquiera que sea el tenor del cuestionamiento significará, en las condiciones actuales, promover la exclusión de esa masa de consumidores y en consecuencia discriminarlos respecto de las posibilidades de satisfacer sus necesidades de indumentaria, calzado y otros bienes.

En nuestra opinión debe reflexionarse en un cambio de estrategia que permita encontrar respuestas completas y estructurales a la cuestión (no digo problema porque pareciera ser que lo que es un problema para la economía formal no lo es para muchísimos consumidores y hasta para el propio Estado).

El debate sobre “La Salada” fetichiza una cuestión estratégica. ¿Cuál ha de ser el modo en que el proceso de acumulación capitalista se desarrolle en la Argentina y quienes estarán en condiciones de acceder de modo completo y formal y quienes de modo marginal e infor­mal?.

Se trata de un dilema shakespereano. Ser o no ser.

La irresolución se transforma en agonía y en el interregno, millones de argentinos padecen, por un lado,  el dolor de la pobreza y la manipulación clientelar que la agrava y por otro, miles de empresarios, en especial PYME, son atacados por una competencia desleal creciente ante la inacción de los funcionarios públicos que parecen alentarla.

lunes, 27 de agosto de 2012

Quedate quieto que les ganamos fácil



Se trata de una política económica, como mínimo bipolar para no decir esquizofrénica. Tal como señalamos hace un tiempo (http://henrykgrossman.blogspot.com.ar/2012/07/nuevamente-el-ajuste-lo-pagan-los.html) la crisis la pagan los trabajadores por más que los ingeniosos economistas nos relaten sesudas teorías.

La fijación del salario mínimo en apenas $2900 implica que nuevamente se persigue reducir la masa salarial sin importarles esa perorata mal concebida del fomento del mercado interno, el consumo y bla, bla.

En los hechos buscan profundizar la recesión para evitar que la actividad económica destape la crisis energética en curso. Cuanto más actividad más importación de energía menos dólares en la caja para financiar la re re.

De allí que la cuestión estratégica que se aborda no es "como alentar la economía" mediante ésta forma perversa de presentar el pensamiento keynesiano, sino que toda la "inteligencia K" está dirigida a regular la cuestión energética interviniendo en el mercado eléctrico de modo podríamos llamarla peor versión de la planificación socialista (Preobrazhensky y Bujarin dejaron de discutir para revolcarse en sus respectivas tumbas) o la lectura fallida de Oskar Lange.

Los trabajadores que fluyen hacia el desempleo pasan a formar parte de la economía negra (donde obviamente los salarios son más baratos) o cae en la red clientelar y pasan a conformar la "masa electoral" que habrá de facilitar una buena elección para el oficialismo en el 2013.

Por eso, el "negocio" de Cristina Fernandez Vda de Kirchner es la recesión, a ella se aferra y en ella confía.

Sus para ella "enemigos" carecen de los instrumentos y recursos para enfrentarla y les resulta imposible dada la inestabilidad de sus finanzas desarrollar ellos mismos alentar la actividad económica o en su defecto una red clientelar, casos Scioli o De la Sota con provincias tan determinantes como Buenos Aires y Córdoba.

Mientras tanto, la periferia del poder clama a gritos la re re. ¿que harían ellos sin ella? ¿que destino les espera a esta caterva de corruptos, pillos de poca monta, pícaros de ocasión y sabihondos de incubadora?

domingo, 19 de agosto de 2012


LA HISTORIA LOS OLVIDARÁ

Dice Jorge Castro: "En la acumulación capitalista, sobre todo en la actual fase de globalización e hiperconexión, las políticas económicas son irrelevantes frente a los cambios de fondo.

Se convierten en un comentario sobre decisiones más profundas, guiadas por un determinismo tecnológico, ajeno a los ministerios de hacienda. Frente a ellos, los gobiernos pueden acelerarlos o contenerlos, pero no
 impedirlos.

Los sujetos individuales no son más los actores del proceso económico. Su lugar lo ocupan estructuras (pautas permanentes de organización y acción), creadas por la intensa interconexión surgida de la revolución de la técnica y de la multiplicación exponencial de la competencia mundial. Antes que en el carisma de Angela Merkel, el liderazgo político de la RFA en Europa se funda en la productividad alemana."

Hay quienes en en la Argentina aún creen que todo es producto de la gracia divina, de algún extraño y esotérico polen mágico o de los elaborados, pulidos hasta brillar y grotescos discursos de Cristina E Fernández Vda. de Kirchner festejados hasta el hartazgo por una "Armada Brancaleone" conformada de corruptos y sinuosos recorridos políticos.

El "yuyito" que los salva, no es como bien dice Jorge Castro "una cuestión de la naturaleza" sino el resultado de la investigación, la tecnología y la puesta en escena de una extraordinaria capacidad de acumulación que es "lengua etrusca" para éstos sabihondos y sabihondas de ocasión

Tampoco requieren de "iluminados" hacedores de estrategias fracasadas en su propia génesis ni de apóstoles, cruzados o energúmenos de ninguna especie o brutalidad 

Tampoco es el resultado de los mejores deseos de una corporación mediática y sus aliados (aunque, vaya paradoja, Jorge Castro escribe allí).

No lo genera tampoco el voluntarismo militante de unos jóvenes ni la obsesión por el poder y el dinero de sus autodenominados "dirigentes".

Como corresponde, algunos tardíos iluministas creen que salé de las academias en donde aún se discute la enciclopedia y dedican largos días a debates insulsos y prescindibles.

Los sistemas neuronales capaces y eficientes, que aportan al desarrollo de las estructuras imprescindibles del conocimiento y cuya sinapsis alimenta el proceso no se valen de corruptelas concursales, jubilaciones forzadas y otras trampitas consentidas por los brutos de siempre.

Pensaba, entonces (porque FB requiere responder a la pregunta ¿en que estás pensando?) que el camino que nos proponen éstos sanguangos ocasionales (La Campora, CFK, los aníbales, randazzos y devidos, los axel y los moreno y demás integrantes de la comparsa) no pueden desviar la historia, sólo pueden retrasarla, profundizar nuestros dolores y hacer más dura la pobreza y sus miserias y que si de algo estoy seguro es que la historia los condenará al olvido.

viernes, 17 de agosto de 2012

UN NUEVO DEFAULT: HAGAN SUS APUESTAS

Señala hoy (17/08/12) Bonelli en Clarín que “En absoluto secreto, La Cámpora integró una comisión de economistas para determinar la responsabilidad que tuvieron varios empresarios en la estatización de la deuda externa durante 1982”.

El objetivo no es nuevo. Ya en 1984, Bernardo Grinspun y Dr. Enrique García Vázquez la había impulsado a través de la Circular 340 del Banco Central que intentaba establecer la legitimidad de la deuda privada que en ese momento ascendía a 17.000 millones de dólares. Todo quedó en la nada con la llegada de otros “jóvenes brillantes”: Sourrouille y Machinea.

Hay que tener en cuenta que esa investigación era procedente, porque esa deuda privada había sido estatizada en 1982 a través de varias circulares del Banco Central, entre ellas la Comunicación A 251 del 17/11/1982 que erróneamente muchos imputan su autor intelectual es el Dr. Domingo Cavallo pero que ya no estaba en al frente del BCRA. Para información de quienes le ponen fecha “septiembre” a la Comunicación cuestionada el Presidente del Banco Central que la instrumentó fue González del Solar que asumió tras la renuncia de Cavallo, el 26 de agosto de 1982 y se mantuvo en el cargo hasta el 10 de diciembre de 1983.

En consecuencia, estos nuevos “jóvenes turcos” intentaran recrear una investigación que ya fue hecha y que a ésta altura resultan más “mantos de neblina” que posibilidad de sanción alguna a sus responsables.

Lo cierto que como señala también Bonelli: “Un informe confidencial que elaboró Hernán Lorenzino contradice el discurso oficial de que ya está resuelto el problema de la deuda externa. Hubo un alivio, pero subsisten cuentas pendientes. Se trata de un documento que envío a fines de noviembre, cuando todavía era secretario de Finanzas, a la Securities and Exchange Commission de Manhattan. Para ello se debe sumar la deuda externa impaga y aún en default totaliza la friolera de los 34.285 millones de dólares; la deuda pendiente no incluida en los canjes del 2005 y del 2010 que continúa en US$ 11.200 millones los 6.748 millones las obligaciones en default con el Club de París y agregar unos 2.737 millones de dólares por intereses punitorios. Además, el trabajo del Palacio de Hacienda computa como deuda impaga la que el Estado tiene por los juicios en el CIADI: son 34 demandas y suman 13.600 millones de dólares.

Pero a su vez, como señalamos en http://henrykgrossman.blogspot.com.ar/2012/08/un-nuevo-default-del-unicato-la.html hay que sumar un monto aún indeterminado de millones de dólares producto de los “voluntarios delay” en la transferencia de utilidades, regalías y pagos de capital al que fueron obligadas las empresas.

Todas las obligaciones pendientes descriptas ponen en duda la capacidad del Banco Central para hacer frente a éstas obligaciones que en el caso de las deudas privadas deben cursarse por el Mercado de Cambios a una cotización que si no recibe la alimentación del BCRA se deslizará rápidamente hacia la cotización del “blue” (cotización marginal).

Mientras tanto, en éstos días, y pese a las presiones, los exportadores están dando por terminadas las operaciones de exportación de granos reteniendo stocks a la espera de que, precisamente, ésta pulseada sea perdida por el Gobierno.

¿Tiene el Gobierno, a través del BCRA, y de su propia política económica posibilidad de ganarle a estos condicionamientos?. Creemos que no, si se mantiene testarudo en la negación de los problemas.

La tensión en la cuerda es máxima porque desde principios de septiembre hasta febrero del año entrante no habrá un nuevo flujo de divisas importante que pueda ser captado por el BCRA.

Esa tensión es la que refleja que ni los CDS ni el EMBI plus del Morgan respecto de la Argentina se hallan modificado pese al “down counter” de Lorenzino.

Hagan sus apuestas.